Mabel y cómo empezó todo (parte 4)

No, no me gustan los grandes festivales, no me gustan nada… y sin embargo uno de mis recuerdos musicales favoritos está ligado a uno de esos macro eventos de verano.

Escuchar a PJ Harvey interpretar “Rid of Me” fue uno de los momentos más intensos que he vivido nunca en la música. Todos los que estábamos allí caímos absolutamente rendidos a sus pies. Nadie se resistió.

Recuerdo verla aparecer en el escenario y sentirme cautivada. Todavía hoy, tantos años después de esa actuación sigo temblando cuando escucho esta canción. Fue la canción con la que descubrí a PJ Harvey y es, sin duda, mi favorita. Todo el disco tiene un tono depresivo, casi claustrofóbico de una belleza cruda e implacable. Es un disco incómodo de oír, casi perturbador por momentos. Pero es uno de esos discos que uno jamás olvida. Hay tanta verdad y tanto dolor, que pretender escucharlo y salir indemne es un disparate. Está lleno de canciones que duelen, porque nos recuerdan el miedo, la soledad y la oscuridad que todos llevamos dentro.

Escuchad con atención:

Lick my legs I’m on fire, lick my legs of desire…