Un perdedor hermoso

“If I could only fly
I’d bid this place goodbye, to come and be with you
But I can hardly stand, I got no where to run
Another sinking sun, and one more lonely night”

Años llevaba Blaze Foley esperando su gran oportunidad. Su puerta hacia la fama y la gloria. Y por fin se presentó. Después de años dando vueltas por las salas más cochambrosas, un productor se le acercó. Le ofreció todo el oro del mundo. Un estudio de grabación de alta gama. Todo el tiempo del mundo para grabar. Un plan de marketing. Giras por todos los EEUU. Y Blaze Foley grabó un discazo. Después de largas sesiones por fin se acabó: tenía su obra maestra en cinta. Pero a Blaze Foley la vida le había dado ya demasiados golpes, y esta vez no iba a permitir que nada estropeara su sueño. Así que insistió en llevarse la cinta maestra a casa, para protegerla, cuidarla, mimarla. El productor le rogó que no, que en ningún sitio estaría más seguro que en el estudio. Pero Blaze insistió y se llevó la única cinta. De camino a casa decidió hacer una pequeña parada en un bar para tomarse una copa y celebrar el fin de la grabación. Una copa llevó a otra, y al salir del bar horas más tarde Blaze no se acordaba dónde había aparcado el coche. Buscó y buscó, pero nada. Nunca más aparecieron el coche ni la cinta.

Pocas veces te encontrarás con un perdedor más brillante que Blaze Foley. En este video toca su obra maestra “If I could only fly” en una boda, rodeado de borrachos. Nos hace llorar cada vez que lo vemos. Porque no hay nada más bonito que una preciosa derrota.