Bailando en la cocina

A veces cuando las cosas se ponen complicadas lo único que necesitas es que alguien te coja de la mano y te anime a bailar despreocupadamente en la cocina.
Hay canciones que se quedan asociadas a una imagen para siempre. Esta escena es una pequeña maravilla del cine, entrañable, conmovedora y llena de vida. Nunca una canción encajó tan bien. Y James Taylor nunca la interpretó mejor que aquí. Es la sencillez de quien no necesita grandes artificios. Solo su voz y su guitarra. Sin trucos. En realidad, no hace falta nada más ¿Verdad?